miércoles 3 de enero de 2007

Y de esto no te avisan en las jornadas de orientación laboral...



El problema de algunas carreras, como Periodismo, Derecho y Medicina, es que se ha recurrido tanto a ellas en el cine y la televisión que desde fuera se puede tener una versión totalmente desvirtuada de lo que es la profesión. Parece ser, por ejemplo, que ahora que se han puesto de moda "Anatomía de Grey" y sobre todo, "House", han aumentado las solicitudes para matricularse en las facultades de Medicina (hace mucho que no hablo con las amigas que se sacaron el Mir y están haciendo la residencia, pero me atrevería a decir que no les sobra demasiado tiempo para revolcarse en una camilla con un cirujano macizorro).

Del mismo modo, si las carreras de Ciencias de la Información tienen tanto tirón entre los estudiantes (creo que la mitad de los que tiramos por letras en mi colegio, en tercero de bup, lo hicimos pensando en matricularnos en periodismo) es porque las películas, las series de televisión y los libros (a los dieciséis me leí "Territorio Comanche" y estaba convencida de que quería ser corresponsal de guerra, yo, que soy incapaz de visitar Valencia en fallas porque la pirotecnia me ataca los nervios) nos muestran el lado más romántico y trepidante de la profesión. Los periodistas de las películas sacan a la luz grandes escándalos, informan desde primera línea de fuego, se enfrentan a todo y a todos para sacar la verdad a la luz. Porque la gente merece conocer la verdad, y tal. Y claro, todo ese material se te va quedando en el subconsciente. Aunque si lo piensas, puede resultar tan absurdo como si un chaval escogiera trabajar de repartidor a domicilio después de ver las propinas que reciben estos trabajadores en las películas porno.

El problema es que luego empiezas a ejercer, y descubres todo lo que los guionistas y directores te han estado ocultando porque no resulta glamouroso, bohemio o interesante. Y es que en las películas y en las series de periodistas, a los protagonistas no les suelen encasquetar reportajes sobre "vecino de tal parroquia encuentra en su huerta una calabaza de medio metro de diámetro". Ni les toca ir a cubrir la presentación de una frutería apadrinada por Tamara-Ambar-Yurena y por Leonardo Dantés, o pasarse dos noches delante de la cárcel para ver si la Panto visita a Cachuli (vale, en los últimos años han salido telecomedias tipo "la cruda realidad" que abordan ese mundillo, pero hacen parecer que esquivar el linchamiento de un guardaespaldas es super cool y divertido). Ni su empresa les prohibe publicar una noticia, o hacer una entrevista en profundidad, para mantener contentos a los políticos afines. Ni les mandan hacer reportajes sobre verbenas de pueblo y preguntarle si le gusta la orquesta a abueletes con tres copas de más que te sueltan alguna babosada ante la cámara...ni ninguna de las miserias(algunas muy divertidas, eso sí) que salen a relucir en cualquier cena distendida entre amigos del gremio.