
En un capítulo de "Friends", Rachel está tan cansada de meter la pata en todas sus decisiones que delega en Monica la responsabilidad de qué pasos seguir en cada momento de su vida. Aunque es una chorrada más bien irreal pensada para dar pie a una serie de gags humorísticos en el guión, si lo piensas tiene cierta coherencia. Al fin y al cabo, todos le damos miles de vueltas a nuestros problemas, nos devanamos los sesos intentando averiguar qué deberíamos hacer en ciertas situaciones (dejar o no un trabajo, seguir o no con una pareja, etcétera, etcétera) y en cambio, vemos con una claridad meridiana lo que deberían hacer quienes nos rodean: "Anda, que, si yo fuera tú, iba a aguantar que ese cabrón me tratara así". "Lo que tienes que hacer es olvidarte de él y ya está". "Si dejara ese trabajo y se buscara un puesto de lo suyo en el que le pagaran un buen sueldo y tuviera un horario genial, estaría mucho mejor". Es lo que tienen los problemas ajenos. Siempre tienen soluciones mucho más sencillas y fáciles de ver que los propios.
Así que, en cierto modo, lo mismo hasta estaría bien que delegáramos en los demás la responsabilidad de dirigir nuestras vidas:
"¿Fulanito de tal? Hola, soy la amiga-representante de tu novia, Menganita de cuál. Considerando que ya la has plantado tres fines de semana a última hora para irte a una concentración tunning en otra ciudad, que te ha encontrado cinco días tomando cafés con tu amiga la que trabaja de modelo cuando supuestamente estabas en la biblioteca y que los domingos por el fútbol la abandonas, he decidido que vuestra relación no satisface sus necesidades afectivas y que es elmomento de rescindirla".
Mira qué fácil. Sin noches en vela, ni listas de pros y contras. Ni siquiera te enfrentas a la posibilidad que convertirte en la mala de la película por romper. No ha sido cosa mía, lo decidió mi amiga, así que reclamaciones a ella. Del mismo modo, si rechazas un trabajo supuestamente buenísimo pero que te estresaría, te alienaría, sería incompatible con toda vida social e iría en contra de tus convicciones ideológicas más arraigadas, tu familia no te podría tachar de caprichosa y decir que es que no tienes ganas de trabajar y prefieres ser un parásito social toda tu vida. Pues no, señores, una persona objetiva e imparcial ha dictaminado que este trabajo afectaría seriamente a mi salud mental,y que si ella estuviera en mi lugar ni de coña la iban a coger viva para algo así.
Claro que, a ver quién es el guapo que, como hacía Mónica en Friends, acepta la responsabilidad real de decidir sobre la vida de otros. Y a ver quién es el valiente que, viendo cómo gestiono la mía propia pone su existencia en mis manos....
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada